A los pocos años de la muerte de Franco se hicieron varias películas emblemáticas sobre el mismo asunto, cuyos títulos será prolijo enumerar. Pero la verdad es que yo no veía ninguna otra desde hacía mucho tiempo. Esta, como digo, no tiene el relieve y la brillantez expositiva de otras. Es sencillamente correcta, está bien interpretada, especialmente por el chaval que la protagoniza, el joven actor Manuel Lozano, y por otros niños de su misma edad. Se sustenta en un buen guión y algunos elementos, como la banda sonora que recoge canciones de aquellos años (Hilario Camacho, Alameda, etc), que funcionan perfectamente. Mientras la veía, inevitablemente me veía. Mientras la veía pensaba lo lejano que todo aquello queda. La distancia que hay entre nuestra vida actual, cuando faltan tan pocos días para decidir si votamos o no la constitución europea, y aquella otra en la que no existían las libertades que ahora parecen instaladas desde siempre y Europa era, sobre todo, una frontera política, física y psicológica infranqueable. Qué espejismo de la memoria. Qué suerte de amnesia histórica la de olvidar el pasado reciente. Mientras la veía pensaba lo cercano que, sin embargo, está todo aquello. La ausencia de libertades era una brutal realidad. Los últimos fusilamientos de Franco, las manifestaciones universitarias, las huelgas obreras, la patética concentración última en la Plaza de Oriente, los partes de aquel equipo médico habitual, la muerte del dictador en unas condiciones precarias que mucho más tarde conoceríamos… Basta visualizar otra vez aquella versión un poco de diseño de la hoz y el martillo para acordarnos de la legalización del PCE, la llegada de Carrillo y aquella rueda de prensa en donde el viejo líder comunista aparecía delante de la bandera bicolor. Basta escuchar unos momentos la voz de Suárez para que todos los mecanismos interiores se activen, a semejanza de lo que le ocurría al famoso perro de Pavlov. Lo que más me preocupa es que si hasta los que vivimos en butaca preferente todo aquel cúmulo de sensaciones irrepetibles, personales y colectivas, tenemos cierta tendencia a olvidarlas, qué será de la gente más joven que ni siquiera estuvo allí. Y creo firmemente en la necesidad de que nadie, ni los que no habían nacido todavía, desconozcan que hace muy poco tiempo España era una feroz dictadura, un yermo que vivía de espaldas a los demás, solitario y triste, en donde se perseguía de un modo sistemático la expresión libre de los sentimientos y de las ideas. Hay que recordarlo de vez en cuando, sobre todo para valorar mejor lo que ahora tenemos, aunque sea a la luz también de la lúcida conciencia de nuestras carencias.
Acabo de ver en un canal de televisión "Eres mi héroe", de Antonio Cuadri, filmada en 2003. No conocía ninguna otra de este director, ni me había enterado de la existencia de esta película, que me parece honesta y de buena factura. En ella se narra la pequeña historia de la transición de un niño a la adolescencia, en el contexto de otra transición: la de este país hacia la democracia.
hola!
he visto la pelicula " eres mi heroe" con la escuela y me gusta mucho esta pelicula! quiero saber si existe una version en frances.
perdoname por las faltas pero no hablo muy bien el espagnol, lo apprendo a la escuela desde solo dos anos!!
Muchas gracias!
Publicado por: eva | diciembre 23, 2007 en 04:12 p.m.
Cuando pasó todo eso ya no era un niño..de repente se agolparon en mi cabeza montones de historias que mi padre había vivido cuarenta años antes..al recordarlas en esas fechas no me tranquilizaban del todo...afortunadamente no se repitieron los errores..pero es verdad: las cosas no deben ignorarse...
Publicado por: pepe penas | febrero 14, 2005 en 11:12 p.m.
Hola Roberto. Soy Jacinto, tu vecino de Blog. Yo de pequeño, tengo una imagen que retrata perfectamente la época en la que viviamos. Yo nací en Ceuta, plaza militar donde las haya. Mi padre y mi madre como la mayoría de los españoles eran "Franquistas resignados". Pues bien, recuerdo a mi padre, que tenía una empresa de efectos navales, como en mitad de un restaurante sacó un pin de un barco ruso en el que se podía ver la hoz y el martillo. Mi madre le regaño a mi padre, yo no entendía nada de lo que estaba pasando,tendría cinco años. Lo único que sé es que tuvieron una buena bronca y el pin acabó en el water. (Todo viene por la costumbre de los marinos rusos de regalar pines en los puertos a todo el que les hace alguna venta o favor). Con los años comprendí que España pensaba lo que pensaba un gallego bajito con voz de pito y muy mala leche.
por cierto, para poner mi link, como me decías vete a typepad y entra en tu panel, hay una opción que pone typelist, crea en ella una nueva lista de links, de esta forma podrás publicarla.
grcias y un saludo
jacinto
Publicado por: Jacinto | febrero 14, 2005 en 10:29 p.m.
Yo solo recuerdo a Arias Navarro diciendo: "Españoles, Franco ha muerto", pero ya ni siquiera sé si lo recuerdo de entonces o de las miles de veces que lo he visto luego repetido en televisión. Lo que sí tengo presente es que no podía entender por qué algunas personas se alegraban tanto mientras que otras lloraban la pérdida de Franco. No podía conocer los problemas de la falta de información, puesto que no puedes echar en falta lo que nunca has tenido. Era demasiado joven para inventarme carencias.
Publicado por: Pickles, la bruja rural | febrero 14, 2005 en 08:58 p.m.
Yo no recuerdo el miedo, era demasiado pequeño, en la infancia esas cosas no se piensan, ni se saben, ni los adultos permiten que se sientan. Lo que no tiene nombre es lo que hemos hecho con la educación en este país, y no me refiero a su práctica en los colegios. La sociedad ha abdicado de sus obligaciones en manos del estado ignorando que lo mismo ha hecho con sus derechos, malbaratados a cambio de un sucedáneo de bienestar.
Hablas del olvido cuando en realidad no se puede arrancar de la memoria aquello que se desconoce. Nuestros jóvenes no sólo no saben, sino que, esto es lo grave, no sienten ningún menoscabo por no saber, ningún pudor por ignorar.
No sé si existe vuelta atrás, ignoro si las medidas, siempre someras, demagógicas y contradictorias que se plantean desde la política servirán alguna vez para algo, pero puede ser que me equivoque y en realidad no estemos fracasando: a lo peor es que ya hemos fracasado.
Publicado por: yambra | febrero 14, 2005 en 02:41 p.m.
"Las constantes siguen normales..."es la frase que recuerdo con mas fuerza.Las visitas de mi tio Paco todas las tardes para tomarse un güisqui viendo el parte por la tarde y comentarlo.Los estudiantes que venían por las casas vendiendo botellas de "champán" por si había alguna celebración cercana...Las especulaciones sobre el dia que iba a morir:se sumaba la
fecha del levantamiento, 18-7-36 la del término de la algarada, 1-4-39,y la suma era 19-11-75.La radio dando la noticia por la mañana(del 20-11-75),los lloros de alguna compañera, la fiesta en el colegio.Fué una época en la que estabamos mas comprometidos politica y socialmente.Las generaciones post-Arias Navarro,alias el orejas,pueden saber lo que ocurrió, pueden leer y escuchar, pero jamás sentirán ese miedo de la falta de libertad.
Gracias,Zucco, por este maravilloso ejercicio de libertad que nos propones, y al que no pienso faltar:seguiré leyendote, sintiendo y expresando, sin censuras.
Publicado por: ag | febrero 14, 2005 en 11:32 a.m.